Nuestra vida transcurre en entornos diversos. Si fragmentáramos nuestra
vida cotidiana en partes, podríamos llegar a una distribución del tiempo
como la que sigue:8 horas: descanso.8 horas: trabajo.8 horas: familia/ocio.
Aunque es cierto que repartimos nuestra vida en entornos variados (el
gimnasio, la coral, el club de tenis, el campo, la biblioteca, el centro
educativo, el hogar, etc.), también lo es que el entorno laboral y el entorno
familiar suponen casi un 70% de nuestro tiempo consciente.
Consecuentemente, el entorno familiar y el entorno laboral se llevan un
porcentaje elevado de nuestra realización o insatisfacción personal.
Podríamos decir, por tanto, que buena parte de nuestra felicidad y de
nuestro éxito depende de nuestra relación con esos entornos.
A partir de la observación de nuestras conductas en esos dos entornos
podemos deducir, con un margen de error mínimo, las claves de nuestra
personalidad.
Personas perfeccionistas, serviciales, eficaces, románticas, observadoras,
leales, optimistas, indómitas, pacíficas, etc. lo pueden ser en la relación
que establecen con los entornos donde viven. Y aunque eso es cierto,
también podría muy bien darse el caso de una persona en general
optimista (identidad principal) pero perfeccionista en el entorno familiar y
observadora en el entorno laboral.
Conocemos personas que son muy felices en el entorno familiar y que, en
cambio, se sienten profundamente desdichadas en el entorno laboral (y
viceversa, claro).
Existen tres preguntas que nos ayudan a acotar nuestro entorno:
¿dónde?, ¿cuándo?, ¿con quién?
Por ejemplo, la biblioteca, la última hora de clase de la mañana y el
trabajo grupal con Ana y con Santi constituyen, de forma resumida, el
entorno de un alumno; mientras que la sala de profesores, la primera hora
del martes y los tutores de primer curso constituyen el entorno de Cristina,
la tutora de segundo curso.
Concreción del entorno
El entorno donde te halles en este momento, la estancia donde supongo
que estás leyendo un libro, está formado por:
Un espacio físico con unas variables, como temperatura, luz, humedad,
presión atmosférica, etc.
Unos objetos que te rodean y que constituyen ese espacio, como
paredes, ventanas, muebles, un libro, etc.
Quizá unas personas que están cerca de ti y que pueden interaccionar
contigo en cualquier momento.
Un momento determinado de tu vida que está compuesto por el año, el
mes, el día y la hora.
Pues bien, todo ello conforma tu entorno en este momento dado.
Detén la lectura y hazte consciente de los elementos que conforman tu
entorno en este momento. ¿Eres consciente de que tu entorno es muy
distinto si estás leyendo este artículo en la sala de profesores de tu centro educativo o en el comedor de tu casa?, ¿en invierno o
en verano?, ¿a las nueve de la mañana, a las dos del mediodía o a las
doce de la noche?, ¿acompañado o solo?...
Una parte importante de tu felicidad y de tu éxito en la vida será
consecuencia de tu adaptabilidad o flexibilidad en relación con los
diversos entornos en los que se desarrolla tu vida.
La flexibilidad nos permite acomodarnos a los distintos entornos que
frecuentamos. Todos sabemos que aquellas estrategias que dan un
resultado óptimo en una clase pueden no darla en la clase paralela y
nuestra capacidad de ser flexibles nos ayudará a obtener los mejores
resultados.
Si haces siempre lo mismo,
obtendrás los mismos resultados. Si lo que haces no funciona, prueba
alguna otra cosa. Hay personas que sufren trastornos de gran importancia
cuando su entorno cambia y otras, en cambio, tienen una gran capacidad
de adaptación a todo tipo de entornos.
@EducWeb
@robertobgdoc
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